EL CANAL PERDIO SU RUMBO DE IDENTIDAD REGIONAL
calificativos de mal momento. Decir las cosas tal como son y como se dieron y como están es una tarea que debe estar en el inventario de la historia que se cuenta en el texto cuyo nombre es “La señal
de un Sueño Telecaribe 40 años después” de José Jorge Dangond Castro, creador del canal, sin embargo, se obvia el hoy en la publicación.
El texto hace una pormenorizada radiografía que hace y rehace el paso a
paso de la historia desde sus primeros intentos que dan la esperanzadora señal
de su nacimiento sorteando sinsabores hasta su consolidación formal como
entidad.
El presente análisis lo preciso en sus tres etapas planteada al inicio de este contenido, así: El antes esta forjada de hechos admirables en lo personal del autor, destaco su capacidad de ingenio y convencimiento ideológico por logar su objetivo fundamental, es una persona propositiva, José Jorge.
Recibir en una noche buena de navidad el aguinaldo de un Radio Transistor,
se convirtió para ese niño de escasos siete años en toda una manifestación divina.
Eran tiempo de una Valledupar, apacible, llena de encantos donde los cañahuates
florecían sin la asfixia y el acoso del gas carbónico del alto tráfico vehicular
que circulan en la actualidad por sus calles y avenidas.
El encanto del niño de escuchar voces, sonidos, al girar lentamente el dial de la maquinita le despertó conciencia de su utilidad, “aquel aparato tenía el poder de unir a millones de personas en un mismo instante emocional” lejos estaba de llegar a entender que la vida la construimos de lo más casual. Un regalo que marco el destino de su mundo que con el tiempo muto al sonido y la imagen para llenar el vacío informativo de una región olvidada por el centralismo cachaco.
Los pueblos y caseríos no tenían televisión, Valledupar no
era la excepción. Aquel pequeño artefacto era una pieza de ficción que le permitía
tener el mundo en sus manos y los demás infantes sentían admiración, llegaban
curiosos hasta su residencia a escuchar con alegría las historias de la radio.
Poco a poco el niño creció con el encanto del sonido y la familiaridad de la radioafición de sus tíos que mantenían comunicación con radioaficionados de otros lugares del mundo y entre voces, micrófonos, antenas, frecuencias,
transistores, cableados y códigos comenzó hacer los primeros contactos y enlaces con personas de otras latitudes, hasta que fue admitido por el ministerio de comunicaciones y ya con sus propios equipos se hizo parte
de una comunidad internacional silenciosa pero poderosa. Allí entendió que la radiodifusión es fraternidad. El proceso le enseño que la comunicación no tiene fronteras y
que era su destino, allí con el
respeto y responsabilidad cultivaba amistades en el mundo del medio, que han perdurado
en el tiempo.
Ya adulto y con una formación académica inicial en administración de empresa, complementados con otros perfiles en el exterior y con mayor madurez se fueron dando pasos importantes que posibilitaron nuevos horizontes al realizar trasmisiones en directo del Festival Vallenato desde los Estados
Unidos en la radio. En televisión presenta en la Florida el primer programa llamado “Nuestra Gente”. Se consolidaba el deseo de su autor de buscar ir más allá de las fronteras, comprendiendo que los medios públicos podía convertirse en verdaderos instrumentos de integración cultural, y desde esa premisa el tiempo le dio los resultados favorables, claro está porque las estrellas se alinearon a favor de una región que desde el liderazgo de su promotor logro la sumatorias de
voluntades en diferentes frentes, en especial el gremial, el político y el cultural que lo
acompañaron a convencer a un gobierno de mente abierta, creativa, que entendía las necesidades de las regiones en materia de comunicación. Lo demás era posibilitar su funcionamiento y operación, cuya acción era más fácil por los ejercicios ya ensayados por su autor.
Comenzó el momento del después con la estructuración y puesta en marcha la operatividad en sus diferentes
directrices hasta convertirla en una rentable empresa para todos los departamentos del caribe colombiano, incluido el insular. Ocho territorios que vieron reflejados a sus gentes, sus manifestaciones culturales y sus posibilidades de crecer desde sus lugares de origen. En ese momento todos remaban a un mismo norte, se cuidaba a la empresa que había dado identidad regional a sus habitantes, la ciudadanía se había empoderado de su canal y los
liderazgos sociales trabajaban porque su descentralización cultural se afianzara en todos los rincones con sus particularidades festivas, empezó a sobresalir los festivales, como el de Valledupar, el de Música del Caribe en Cartagena, el carnaval de Barranquilla, las bandas de
músicas de las sabanas de Sucre y Córdoba, las gaitas de ovejas y un sinnúmero de eventos daban cuenta de verse y reconocerse en las
pantallas del canal regional, fue el mejor momento del canal porque llegó a ser modelo nacional de la televisión descentralizada,
abriendo camino para la constitución y consolidación de otros tantos en diferentes regiones el país.
Del hoy, solo lamento. Su misión de integración es nula, ya no se aprecia
el empeño de la transformación del contexto mediático, la programación estelar
con personajes nuestros, llenos de ingenios y gallardía, son recuerdos
guardados en las cintas archivadas del banco de imágenes de aquel prospero
momento de la televisión regional. Todos los sueños hechos realidad de su
gestor en la actualidad duermen en la desidia administrativa.
No se entiende como un canal que su potencial era admirado y presentado como el mejor, poco a poco fue minado en su perfil. En la actualidad es un medio cooptado por las administraciones
departamentales, respondiendo más a las
tramas y confabulaciones, donde la dirección en cabeza de una junta directiva
cumple o cumple la voluntad de los grupos gubernamentales y oficiales que a través
de sus fichas capturaron el canal y determinan de acuerdo a sus intereses, debe
obedecer la dirección. Hoy Telecaribe es una empresa de televisión sin señal, una
mochila repleta de sueños que cargan los politiqueros de la Región. Fotos de Internet.




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