Comentarios: Jorge Vergara Carbó – Colaborador - Después de la reunión de primavera del Banco Mundial y el FMI, el BIRF público un documento analizando las consecuencias para el mundo de la
guerra en e Medio Oriente, recordando el efecto que ocasionó en su momento la guerra Ucrania-Rusia que disparo la inflación mundial al subir el
precio de los fertilizantes y coincidir con la crisis de los contenedores. No terminábamos de alcanzar las metas de inflación en cada uno de los países afectados, y en especial Colombia que a pesar de la política contractiva del Banco Central no logramos llegar a la meta de inflación del 3%, ya que cerramos en diciembre del 2025, en el 5.1%, con tendencia
al alza, tal como sucedió en los meses de
enero, febrero y marzo con el 5.56%, lo que obligo a la Junta Directiva del banco central
a volver a incrementar la tasa de referencia a 11.25%,la cual se mantuvo en
abril, a pesar del aumento del precio de
los combustibles y de los fertilizantes ,como el alto endeudamiento y gasto
público del gobierno central, y por supuesto un déficit fiscal que este año
puede terminar en el 7.5% del PIB.
Hoy, con la confrontación Israel-USA- Irán, en menos de dos meses, los precios del petróleo se dispararon en un 62.2%, al pasar en febrero de este año el Brent de US$70.89 a US$115. Igualmente el precio de los fertilizantes se han disparado por encima del 50%, y la subida de precios de la energía en Europa los está obligando a buscar alternativas para no depender del gas ruso, hoy sustituido en parte
por el mercado estadunidense, volviendo a revivir la energía con base al carbón, material del cual tenemos grandes reservas en Colombia y que conjuntamente con el petróleo y el gas que también tenemos, pero que no exploramos por una política de transición energética errada, de no volver a firmar nuevos contratos de exploración de gas y petróleo, a sabiendas que expertos en el mundo en estos negocios, garantizan que estos combustibles incluyendo al carbón tienen más de 30 años de vida. No
explotarlos, significa perder la oportunidad de generar divisas, que bien utilizadas traerían progreso y bienestar para el país. Tengan la seguridad que, si Colombia no explora y vende su petróleo, su gas y su carbón, otros países están dispuestos a vender. Nuestro país, hoy por hoy, tiene una de las matrices de energía más limpia del mundo. La generación hídrica representa el 65%, la térmica un 18% y la solar y
eólica un 15%, pero con la política del actual gobierno de terminarse los proyectos pendientes superará el 20%. Tenemos problema en la trasmisión de esa energía, por
demora en los proyectos y tenemos problemas de distribución en el Caribe por el rezago en la inversión de las líneas y subestaciones desde hace muchos años.
Seguimos teniendo un costo alto en el suministro de energía, a pesar de que las grandes empresas y superficies de mercado generan su energía o compran la misma directamente a los generadores o en la bolsa de energía a un precio que hoy oscila entre $280 a $320 el kilovatio. El próximo gobierno, debe entender que la transición energética es necesaria, pero ello no significa que nos olvidemos de la generación
térmica, ya que está comprobado que es la única energía confiable y disponible si tenemos las plantas disponibles para generar. No hemos vuelto a tener racionamiento de energía a pesar del atraso en los proyectos de generación hídrica, solar y eólica. Debemos aprovechar el carbón existente y montar las
plantas de generación donde están las minas, dado el alto costo del transporte. Tendríamos un kilovatio más económico, no hay duda. Igualmente se debe aprovechar la demanda de combustibles fósiles en los próximos 30 años.
Esta crisis, por la guerra no solo aumentara el precio de los combustibles, sino de los alimentos, tal como lo muestra en el gráfico que adjuntamos, lo que podría significar 45 millones de personas más en el mundo pasando hambre, que se le sumarían a los 733 millones que sufren de hambruna y de esos 300 millones en situación crítica.
Colombia y en especial la región Caribe, no es ajena a esa situación donde los niveles de pobreza superan el 35%, y la informalidad en el trabajo en el sector rural es del 85%, y en las ciudades del Caribe por encima del 60%. Hay mucho por hacer, ya a este gobierno le quedan 95 días calendario, empezó una reforma agraria que debe continuarse, complementándola con proyectos productivos,
asesoría, vías de comunicación, conectividad, crédito accesible y la infraestructura necesaria para producir, almacenar y comercializar la producción,
y agregarle valor a las materias primas que producimos. Tenemos firmados 16 TLC, debemos producir lo que es rentable en cada hectárea, no
podemos pensar que toda tierra es acta para el cultivo del arroz, o el maíz o el coco, o el aguacate o el café o el banano, en todos esos productos competimos con muchos países y si no aumentamos la productividad en el campo y le agregamos valor difícilmente podremos disminuir los grados de pobreza en el que hoy en pleno siglo 21, viven nuestros campesinos.
Para una mayor ilustración de la situación mundial originada
por la guerra contra Irán, anexamos el documento recientemente publicado por el
Banco Mundial para su lectura y comentarios.
La guerra en Oriente Medio provocará el mayor aumento de los precios de la energía en cuatro años. Se prevé que este año los precios de los productos básicos aumentarán un 16%, impulsando la inflación y desacelerando el crecimiento
WASHINGTON, DC, 28 de abril de 2026. En la última edición del informe Commodity Markets Outlook (Perspectivas de los mercados de productos básicos) del Grupo Banco Mundial, se prevé que este año los precios de la energía aumentarán un 24% hasta alcanzar su nivel más alto desde la invasión de Rusia a Ucrania en 2022, dado que la guerra e n Oriente Medio está provocando una
grave conmoción en los mercados
mundiales de productos básicos. Los precios generales de los productos
básicos aumentarán un 16%, impulsados por el vertiginoso incremento de los
precios de la energía y los fertilizantes, y por los máximos
históricos que han alcanzado los precios de varios metales
clave.
El análisis indica que la crisis tendrá graves consecuencias para la creación de empleo y el desarrollo.
Los ataques a la infraestructura energética y las interrupciones del transporte marítimo en el estrecho de Ormuz, por donde transita cerca del 35% del comercio mundial de petróleo crudo transportado por mar, han desencadenado la mayor crisis de
suministro de petróleo registrada hasta la fecha, con una reducción inicial en el suministro mundial de alrededor de 10 millones de barriles por día. Incluso tras situarse en niveles moderados desde su máximo reciente, a mediados de abril, los precios del petróleo
Brent se mantuvieron más de un 50% por encima de los niveles registrados a principios de año. Se pronostica que en 2026 el petróleo Brent alcanzará un promedio de US$86 el barril, un marcado aumento con respecto a los US$69 por barril registrados en 2025.
Estos pronósticos suponen que las perturbaciones más agudas
terminarán en mayo y que a fines de 2026 el transporte marítimo a través del
estrecho de Ormuz volverá gradualmente a los niveles anteriores a la guerra.
“La guerra está golpeando la economía mundial en oleadas acumulativas: primero con el aumento de los precios de la energía, luego con el aumento de los precios de los alimentos y, por último, con el aumento de la inflación, que elevará las tasas de interés y encarecerá aún más la deuda”, señaló Indermit Gill, economista en jefe y vicepresidente sénior de Economía del Desarrollo del Grupo Banco Mundial. “Las personas más pobres,
que gastan la mayor parte de sus ingresos en
alimentos y combustibles, serán las más perjudicadas, al igual que las
economías en desarrollo que ya se ven agobiadas por una pesada carga de
deuda. Todo esto es un recordatorio de una cruda verdad: la guerra es el
desarrollo a la inversa”.
Se prevé que en 2026 los precios de los fertilizantes aumentarán un 31%, impulsados por un alza del 60% en los precios de la urea. La asequibilidad de los fertilizantes caerá a su peor nivel desde 2022, lo que erosionará los ingresos de los agricultores y pondrá en peligro el rendimiento futuro de los cultivos. Según el Programa Mundial de Alimentos, si el conflicto se prolonga, estas presiones sobre el suministro y la asequibilidad de los alimentos podrían empujar a hasta 45 millones de personas más a una situación de inseguridad alimentaria aguda este año.
Los precios de los productos básicos podrían aumentar aún más si se intensifican las hostilidades o si las interrupciones del suministro provocadas por la guerra se prolongan más de lo previsto. En 2026, en un escenario en el que las instalaciones críticas de petróleo y gas sufran más daños y los volúmenes de exportación tarden en recuperarse, los precios del petróleo Brent podrían alcanzar un promedio de US$115 por
barril. Esto, a su vez, tendría un efecto en
cadena sobre los precios de los fertilizantes y las fuentes de energía
alternativas, como los biocombustibles. En este escenario, este año la
inflación en las economías en desarrollo podría aumentar al 5,8%, un nivel que
solo se superó en 2022 durante la última década.
“La sucesión de perturbaciones a lo largo de la década ha reducido drásticamente el margen fiscal disponible para responder a la actual crisis histórica del suministro de energía”, afirmó Ayhan Kose, economista en jefe adjunto
y director del Grupo de Perspectivas del Banco Mundial. “Los Gobiernos deben resistir la tentación de aplicar medidas de apoyo fiscal amplias y no focalizadas que podrían distorsionar los mercados y erosionar los
márgenes fiscales. Por el contrario, deberían centrarse en brindar apoyo rápido y temporal dirigido a los hogares más vulnerables”. En el artículo destacado del informe se concluye que la volatilidad de los precios del petróleo durante períodos de mayor riesgo geopolítico es aproximadamente el doble que en períodos de mayor calma, y que una disminución del 1% en la producción de petróleo impulsada por factores geopolíticos eleva los precios en un promedio del 11,5%. Cabe destacar que estos efectos se extienden a otros mercados de productos básicos
clave, con un impacto aproximadamente un 50% mayor que en condiciones normales. Según el informe, un aumento del 10% en el precio del petróleo provocado por una perturbación geopolítica en el suministro contribuye a que los precios del gas natural alcancen un máximo de alrededor del 7% y los de los fertilizantes
superen el 5%. Estos picos suelen producirse aproximadamente un año después de la perturbación inicial en el precio del petróleo, con consecuencias adversas para la seguridad alimentaria y la reducción de la pobreza. Fotos de Internet. Barranquilla, mayo 4 de 2026.






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