OBSERVAR LA COTIDIANIDAD Y ESCRIBIR SOBRE ELLA, ES DESNUDAR LA CIUDAD
En ellas, los humanos somos habitantes en su contextura, parte del complejo cuerpo que la conforman. Podría sonar grosero manifestar que en su interior se anidan también, una serie de
microorganismos que de acuerdo a la climatización en su crecimiento van moldeando y construyendo grupúsculos que en su comportamiento intentan brindar y malear alrededor de sus
intereses, es así, como según su ubicación o estratificación, fomentan sus malos y/o buenos comportamientos que los hacen distinguirse con sus propias dinámicas. Es decir, todos los Homos Sapiens, reinterpretan la vida y definen a su manera la muerte a
su antojo, claro está, en una ciudad donde la
risa y la máscara son los elementos validos de un desgobierno que aleccionando
sus ciudadanos dentro de una “sociedad legal” normaliza la ilegalidad, no hay
sino desgracia, para mayoría de hombres de buena fe.
En
esa mirada encuentro que la ciudad es el laboratorio ideal para que las
ciencias sociales con sus propias lecturas y dando paso a fórmulas recreadas
para buscar en la ellas un mejor porvenir.
En
ese contexto encuentro en el libro, Historias Urbanas, del escritor, Adolfo de
la Torre, mucho de decir en su contenido.
Hay
en el texto, unas narraciones de mucho interés para su lectura, es un compendio
por demás atrayente.
Transitando
en su páginas y contenido, el narrador omnisciente se pasea por una serie de
callejones donde los claros y oscuros de los ambientes de las historias
infunden miedo, desencanto, desesperanza o cuando no lo ponen en alerta, y a
desconfiar de la accionar de los acontecimientos de su fabulación.
Tiene
la propiedad de atrapar el interés del lector por seguir leyendo cada hoja del
cuento a usanza de saber cuál será la suerte de los protagonistas en el intríngulis
que envuelve cada hecho de la leyenda.
Historias Urbanas organizado por 87 piezas narrativas de una manera sencilla, elegante narración, diálogos claros, una ortografía bien lograda y una conexión sintética. Entendible cada evento.
Espero que este texto siga ganándose el interés de su lectura una vez llegue a las manos de los amantes de la buena escritura, pues es una publicación que, si se empieza a leer por el final,
llena de expectativas enseguida y nos remite al principio
para cumplir con la lógica de comenzar la lectura por donde debe ser.
Historias Urbanas es una conversación que usted y el texto se dan la oportunidad de intercambiar ideas en cualquier lugar, en la antesala de una oficina, en la espera de un turno de una EPS antes de un paseo de la muerte por una lamentable emergencia -claro está- se puede disfrutar en el salón de mientras espera el horario de
empezar una clase e incluso es una buena compañía a la hora de
abordar un vuelo retrasado por tanto tráfico aéreo, o por la irresponsabilidad
y abuso de las aerolíneas aéreas.
Usted podrá encontrar diversos motivos para devorar el cuento que lee y empezar el otro y conocer enseguida que tiene la próxima trama que creo su autor.
Dejar
en ascuas al compañero de los diálogos es una de las armas de todo buen
cuentista y Adolfo en su propósito en sus narraciones, a fe que logra
descomponer el desinterés por una mejor atención y crítica de su producción
literaria.
Solo
quedaría por desearle a su prosista, más y mejores historias que le den un
nombre en el amplio espectro de la narrativa del Caribe.
Termino
este análisis de, Historias Urbanas del escritor Adolfo de la Torre, con la
seguridad de haber leído un autor que puede seguir aportando más narraciones
desde los escenarios de la vida cotidiana, laboratorio donde podemos sacar interesantes
historias para la sociedad.
Vuelo
alto, Adolfo.
Para
adquirirlo puede escribir al correo: ruedalaprensa1@gmail.com
o llamar al celular: 301872328. Vale la pena adquirirlo.



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