| Rafael Uribe |
Declaración de Intereses.
Por: Moisés Pineda Salazar.-Colaborador- Por ser un Derecho de los lectores, empiezo por declarar que voté por Gustavo Francisco Petro Urrego para el Cargo de Presidente de La República, período 2022 al 2026. Mi único patrimonio es mi palabra. Si mi palabra pierde valor, entonces seré totalmente pobre. A pesar de que El Pacto Histórico incumplió los compromisos adquiridos con el Partido La Fuerza, con el PST y con otras organizaciones políticas para hacer de la Consulta Interpartidista un mecanismo unificador del Campo Popular; a pesar de la indebida e injusta intervención del Presidente Petro saboteando el proceso que vincularía a los sectores del Centro Político, capaz de superar la polarización y el conflicto político, a pesar de todo eso, cumpliendo la palabra empeñada, voté por Iván Cepeda en la Segunda Vuelta Presidencial. Por eso, tengo el Derecho, y me asiste la razón, para referirme públicamente sobre lo que ha venido propalándose en Colombia como “El Fraude Electoral”. • Análisis de la situación. Es lo mismo que en 1905 se llamó “El Chocorazo”. Una narrativa que se utilizó para hacer oposición al Gobierno Modernista y Modernizante del General Rafael Reyes. Un sirirí que condujo al atentado personal del que fueron objeto él y su hija en Barro Colorado el 13 de febrero de 1906, al llamado “Barranquillazo” de Julio de 1909, luego de la renuncia y el exilio del Jefe del Estado en el mes de Junio.
| Alfonso Lopez Pumarejo |
| Rafael Reyes |
Aquel asesinato, exacerbó: el reclutamiento de menores, los
desplazamientos forzados, el asedio de poblaciones por hambre; el abigeato, los
incendios, la quema de cosechas, el secuestro, el degüello y las ejecuciones
sumarias de civiles y prisioneros; la violación, empalamiento y evisceración de
mujeres; la expoliación de tierras como arma y método en la guerra civil,
expresión de la violencia política. La guerra a muerte. La práctica de tierra
arrasada. Esa sangrienta vorágine entre
partidos de civiles que contaban con el soporte de organizaciones paramilitares
(Los Bandoleros y La Chusma Liberal- Los Pájaros y Los Chulavitas
Conservadores), llevó a que los militares dieran un Golpe de Estado que, al
cabo de unos años, parió una alternancia excluyente entre Liberales y
Conservadores que, en el ejercicio del poder político, se repartían,
milimétricamente, el aparato estatal. Un
Frente Nacional que dio origen a una nueva forma de violencia: La Violencia
Guerrillera. Y allí, en ese entorno, vuelve a surgir el Fraude Electoral como
un hecho probado- para algunos- probable, sugerido, indiciario - para
otros-. Alrededor de aquel relato se
construyó otro según el cual: “estaba probado que en Colombia el acceso al
poder, al manejo del Estado, al Gobierno, era imposible por la vía electoral. Y
que, en consecuencia, había que tomarse el poder por la fuerza de las
armas”. Jorge Eliecer Gaitàn
Así se ha explicado,
forzadamente, que cuatro años después, en 1974, se diera el surgimiento del
M19, cuya impronta fundacional rezaba: “con el pueblo, con las armas, ¡¡al
Poder!!”. Sin que fuera explícita para
muchos su carácter nacionalista, urbano, de clases medias y no comunista, veinte
años de lucha estéril, llevaron al M19 a la conclusión de que “estaba agotada
la vía de las armas para alcanzar el ejercicio y control del poder”. Aciertos políticos, errores militares; apoyos
nacionales e internacionales, respaldos y censuras de la opinión pública;
violaciones al Derecho y a las propias convicciones; atentados, contactos,
viajes al exterior, Congresos Nacionales; purgas internas, negociaciones,
concentraciones, persuasión y confianza, llevaron a los Acuerdos que hicieron
posible la desmovilización de aquel ejército de insurgentes. Una renuncia a la
lucha armada que, al entregar sus “fierros” al Estado, la reinserción de los
combatientes en la vida civil les posibilitó ganar en política electoral y,
organizados como Partido, contribuyeron con la modernización institucional del
Estado Colombiano con la expedición de una Nueva Carta Política, producto de
una Asamblea Nacional Constituyente.
Aprendimos a ganar y a perder en el proceso democrático de los poderes
locales en Comunas, Localidades, Municipios y Gobernaciones lo que hizo posible
empezar a conquistar el Poder Nacional desde el Congreso hasta conquistar la
Presidencia de La República.
Laureano Gòmez Castro
Luego de escuchar al Presidente Petro, y a sus asesores en asuntos
telemáticos, informáticos y demás cuestiones digitales, refiriéndose a las "las pruebas del
fraude electoral", o a los "riesgos de manipulación", como los
llamó el abogado/ingeniero buscando "ser preciso en el concepto técnico
científico usual en las ciencias naturales y sociales", creo que es
llegada la oportunidad para quienes, desde la aspiración de cambiar el País,
asumimos el compromiso de adecuar las instituciones colombianas a las condiciones
del futuro que es, desde ya, presente entre nosotros.
Sin embargo, bien sería que lo hiciéramos con el rigor que la Ciencia y
los atributos que revisten la Verdad.
Pero, cuando la superficialidad, la militancia y el reparto de canonjías
están por encima del conocimiento, la experticia y del mérito, resulta vana tal
aspiración a la Verdad desde la Ciencia.
Especialmente cuando el mismo Presidente desecha a los técnicos,
científicos, expertos y sabios en matemáticas, econometría, estadística,
modelamiento, sistemas, electrónica y ciencias de datos, vinculados al DANE, a
Planeación Nacional, a los Ministerio de
Hacienda, Comercio, Ciencias y Tecnologías,
Salud, Banco de La República, UIAF, a la Universidad Nacional y a las Fuerzas
Armadas. En cambio, prefiere echar mano y empoderar a militantes de su Partido
Político que son “75.000 aficionados,
diletantes, nerds y gomosos de la IA autoproclamados testigos digitales”. Algunas afirmaciones hechas por los que el
Presidente Petro presentó como "técnicos, ingenieros, científicos
vinculados a Universidades Nacionales e Internacionales, Estadísticos Certificados”,
para interpretar lo que "muestran" los datos de las elecciones del
2026- Segunda Vuelta Presidencial-, resultan controvertibles. Frente a “La
Prueba Reina”, cabe decir que las tendencias de opinión mostraban que, en la
población mayor de 50 años, hombres y mujeres, residentes en zonas urbanas, la
favorabilidad de ADLE era evidente en tanto que los electores menores de 50
años, eran proclives a votar por IVÁN CEPEDA. Si tales tendencias fueron
mesuradas siguiendo una metodología propuesta Desmovilizaciòn del M-19
por el Gobierno de Gustavo Petro y aprobada por el Congreso a iniciativa del Ejecutivo, es un contrasentido afirmar que hubo fraude porque tal pronóstico se cumpliera y en los grandes centros urbanos en todas las mesas 1, 2, 3, 4… hasta [(X/2)-1],
ganó De La Espriella, aunque fuera por un voto, y porque, "curiosamente", Iván Cepeda ganó desde la Mesa [(X/2)+1] hasta la Mesa N, donde se ubican la población de los más jóvenes y los Nuevos Votantes que se incorporan al Censo
Electoral, aunque fuera por un solo voto de
diferencia. Si hubieran explorado desde
el punto de vista de las edades, cómo estuvo conformado el crecimiento en la
votación de Iván Cepeda en la Segunda Vuelta, que fue de más del 30%, muy
probablemente confirmarían que las votaciones en los rangos de gente más
jóvenes fueron mucho más grandes que las alcanzadas por ADLE en esos mismos y
en el otro rango de edades. Pero, tal incremento superior al 30% alcanzado por
CEPEDA no fue suficiente.
CONCLUSIONES:
La "Teoría de los Bloques” es pues, una confirmación de las tendencias estadísticas, estratificadas por edades y aglomeraciones urbanas, que las encuestas practicadas con la metodología aprobada por el Gobierno de Gustavo lo habían pronosticado, antes y después de la Primer Vuelta. Sin embargo, tales resultados son interpretados por Petro como prueba “irrefutable" de que "la gente no se comporta así" que eso es "una actuación de las matemáticas", una prueba del fraude y de la “manipulación algorítmica".
Lo jodido es que tal prédica nos pueda llevar, en las propias palabras del entonces Presidente Petro, a "una guerra civil".
A que, al mismo tiempo, él- Gustavo Petro- convoque a organizar "milicias libertadoras" y a que sean “las Asambleas Populares las que decidan si se deben tomar las armas en
defensa de las Conquistas alcanzadas en este Gobierno” Usar en sus comunicaciones visuales los colores de la bandera de “Guerra a Muerte” decretada por Bolívar, una de
sus peores y más censurables
equivocaciones de El Libertador, parecen confirmar las influencias que
Friedrich Nietzsche y su bucle del Eterno Retorno siguen ejerciendo sobre él.
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