Hace algunos años en una población del Cesar, conocí a la licenciada Selene Romero Zúñiga, una agraciada mujer que en su paso por mis ojos y mis oídos me detuve verle sus dedos arañando
sutilmente las cuerdas de
una guitara frente a un selecto grupo de escritores que nos dimos cita para
asistir a un encuentro de poesía y declamaciones.
Ella allí despertó la admiración de todos los presentes e invitados asistentes a una de las actividades del certamen, fue tan exquisita y
expresiva su exposición que nos emocionó a tal extremo que terminamos tarareando sus canciones acompañada con nuestras desafinadas voces y aplausos. Ella, es conocida con su nombre artístico, Selene Romzù y firma sus obras literarias y proyectos artísticos bajo ese seudónimo.
La fuerza lirica de Selene Romzú esta condensada en una poesía reflexiva, armoniosa y una fuerte sonoridad. Sus emociones y fantasmas reposan en el desbordado mar de la poesía. Su proyecto de vida la docencia, en la literatura
etnoeducativa, destacada por demás en nuestro Caribe colombiano. Sus razones, los derechos humanos, revestidos por su compromiso social con sus “Hermanos Mayores” considero yo con todo el respeto y admiración que le profeso.
Fiel
a sus principios es defensora de sus gentes. Pertenece a la población étnica de
la Guajira, Colombia.
Sus
estudios son diversificados, Diseñadora Textil de UNITEC, Bogotá. Licenciada en
Etnoeducación, Proyecto Social y Cultural. Magister en Pedagogía para el uso de
las TI, de la Universidad de La Guajira.
Posee diplomado en Literatura Creativa de la Universidad de La Guajira. Ganadora del concurso de Investigación en Saberes Locales Riohacha, 460 años, con la investigación etnográfica «La Doroy: Concepciones y creencias sobre el
Explayamiento y Descauce del río Cotoprix». Coautora de la antología Lecturas Urgentes de poesía, tomo VII, y de la antología de cuentos y relatos
iberoamericana, Tejiendo Memorias. Coautora de las antologías de cuentos Cuatro Lados Cuatro Caras, Relata, tomo I. Tiene publicada la crónica El Sendero
del acordeón en siete estaciones en la revista Entornos. Participó como coordinadora de la revista La Hora Literaria. Asiste a cada invitación a recitales, también
como tallerista en eventos de literatura a nivel local, regional y nacional. Ha sido promotora clave de eventos literarios regionales como la Feria del Libro
de Riohacha, además estar presente en el “IX Festival Internacional de poesía y encuentro nacional de declamadores Clemencia Tariffa”, donde tuvo una destacada actuación y agradecida con los organizadores, enunció
unas palabras sentidas de agradecimiento “es un encuentro que quedará grabado para siempre en mi memoria y en mi corazón”. Este evento organizado por Fundación Árboles Azules, sigue "dando vida a los sueños", esta entidad fue la
encargada de la invitación y “les abrazo con poesía y profunda gratitud por hacer de este evento una experiencia verdaderamente memorable. Hoy
comparto algunos de los momentos que atesoro y que quedaron acuñados en mi ser, como huellas imborrables de esta hermosa celebración de la palabra y el alma”
En el Centro Cultural de La Guajira, en el “XVI RECITAL DE POESÍA EN LA OTRA ORILLA”, participó de manera cálida rindiendo un sentido homenaje In Memoriam a la poetisa de Aguachica,
Esperanza Ramos Yáñez, quien un 25 de octubre de 2024, partió al cielo y en
aquella ocasión manifestó “sin hacer ruido y sin avisarnos, se nos fue una gran
figura de la poesía y las letras del Caribe”.
La escritora Selene, es una mujer de mucha fuerza creadora desde sus palabras hasta su garganta con la musicalización poética de sus piezas literarias, a las que ya me tiene acostumbrado cada vez que coincidimos en una nueva cita literaria se me da por preguntarle “Aja Selene con que me vienes a encantar en este nuevo
encuentro”, y mirándome con sus negros y brillantes ojos me responde con las notas do, re, mi, fa, sol, la, si, de su inseparable amiga, la guitarra. Les dejo un par de poemas de la autora. E-mail: seleneromzuescribe@gmail.com @selenek.romzu
Del poemario “Piel Danza”
No silencies la voz
Callaron los tambores,
los
dioses ya se han ido
y
la voz invisible de la mar
llama la muerte…
La palabra
de
la infancia milenaria
es locura senil en ‘Ñaleja
¡’Ño Elkin…,
no
silencies la voz,
En Silencio
Una legión de prisioneros desaparecidos
navega la vorágine de los bosques.
No hay huellas, no hay señal se su
rumbo;
todo lo habita el
silencio.
Y luego,
cuando reine el silencio,
cuando se hayan desterrado las palabras,
hablaran los bosques,
hablará el desierto,
hablaran las aguas alimentadas con
sangre,
las arenas se unirán y parirán muertos
perdidos;
y la noche en su mortaja blanca,
también hablará y cubrirá de espinas
la boca del verdugo gris.
Y cuando no haya a quien condenar al silencio
se unirán las espinas
y también hablaran.



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