GOBIERNO PETRO SE BURLA DEL CARIBE EN MATERIA TARIFARIA.
Por Jorge Vergara Carbó. -Colaborador- Los precios del petróleo, seguirán bajando en el año 2026, al igual que lo hicieron durante este año, al llegar a niveles de US$68 el barril de petróleo
Brent, que es el de Colombia, para el 2026, se estima su precio promedio en US$60 por barril, debido al aumento de la oferta y la baja de la
demanda por el bajo crecimiento de la economía mundial,
especialmente la China y el alto volumen de producción y venta de vehículos
eléctricos o híbridos.
En Colombia, a raíz de la política del presidente Petro de la transición energética se han suspendido los nuevos contratos de exploración tanto de petróleo como de gas, solo operando con los contratos firmados en los anteriores gobiernos, lo que ha significado mayores importaciones de gas con las consecuencias que ello incide en el nivel de precios, y
una disminución en la producción de petróleo. Situación parecida se tiene con el carbón, que contando con altas reservas probables se tiene dificultad en las exportaciones, al cerrar el gobierno el mercado israelí. El gobierno no ha querido entender que la transición energética se puede hacer, sin tener que prohibir la exploración, explotación y comercialización. Nuestro
país, tiene una matriz energética centrada en energía
limpias y cuenta con una generación térmica que le garantiza sostenibilidad al
sistema. Sin energía térmica no es posible que un sistema eléctrico funcione.
Igualmente, se le olvida, que el petróleo y el carbón siguen generando el 50% de las divisas, y que esos recursos se necesitan para avanzar en la transición energética y contribuir a disminuir las desigualdades existentes en las distintas regiones del país, especialmente
disminuir los índices de pobreza
extrema que sigue siendo alto, como de la pobreza monetaria.
No hay duda, que los precios del petróleo y carbón, su tendencia es hacia la baja, por ello debemos continuar explorando petróleo y gas y sacar el mayor volumen de carbón, con niveles de precios que lo permitan. No hacemos nada teniendo
enterrados esos recursos, con el agravante que puede pasarnos con el petróleo y el gas, que tener que importarlo, porque
eso si complicaría el panorama económico del
país. No podemos esperar que el petróleo llegue a niveles de US$ 40 dólares el
barril, o menos porque el negocio podría no ser rentable. Igual pasa con el
carbón, precio de tonelada por debajo de los US$40, no es negocio.
Hemos perdido 39 meses, con la política de transición energética, sin lograr resultados satisfactorios, y sin que las tarifas de energía bajen de precio, especialmente en el Caribe, que a estas alturas la decisión del gobierno que desde el inició de su gobierno, le dijimos que, para bajar las tarifas del Caribe, bastaba “revocar” la Resolución 40272 de octubre de
2020, que incremento el rubro comercialización en un 20% + 300 puntos de cartera, y no lo hizo. Su decisión de octubre 28 de 2025, fue todo lo contrario, el Ministro Edwin Palma con el beneplácito del presidente Gustavo Petros, expidió la Resolución 40505, que en su artículo 4, prorroga por dos (2) años más, el sobre precio que veníamos pagando desde
octubre de 2020. Una burla con el pueblo caribeño. Pero no contento con esta medida, en la Resolución 40505 deciden suspender para Aire y Afinia las inversiones que estaban obligadas a ejecutar para recuperar pérdidas de energía y mejorar el servicio.
Treinta y nueve (39) meses esperando, a que Gustavo Petro Urrego cumpliera su palabra de bajarnos la tarifa de energía eléctrica y diera a
conocer el contrato que firmó
el presidente Iván Duque con Aire y Afinia, para salirnos ahora que no se
puede, que tenemos que seguir pagando altas tarifas.
Quedamos en el peor de los mundos, con altas tarifas, si exploración de petróleo y gas, y con problemas para exportar carbón. Así, le paga el presidente Petro al Caribe, por los dos millones y medio de votos que se le colocaron, y por ello fue elegido presidente del país. Fotos de Internet. Barranquilla, noviembre 9 de 2025.
Documento
tomado del Banco Mundial
Las presiones inflacionarias se atenúan, pero las tensiones geopolíticas
opacan las perspectivas
CIUDAD DE WASHINGTON, 29 de octubre de 2025. Los precios mundiales de los productos básicos caerán en 2026 al niv el más bajo de los últimos seis años y marcarán así el cuarto año consecutivo de declive, según se afirma en la edición más reciente del informe
del Grupo Banco Mundial titulado Commodity
Markets Outlook (Perspectivas de los mercados de productos básicos). Se prevé
que los precios se reducirán un 7 % tanto en 2025 como en 2026, impulsados por
el débil crecimiento económico mundial, el creciente superávit en la oferta de
petróleo y la persistente incertidumbre en las políticas.
La disminución de los precios de la energía está ayudando a atenuar la inflación mundial, mientras que la baja de los precios del arroz y el trigo ha contribuido a hacer más accesibles los alimentos en algunos países en desarrollo. Sin embargo, pese a las recientes reducciones, los precios de los productos básicos se mantienen por encima de los niveles
anteriores a la pandemia: se prevé que en 2025 y 2026 serán un 23 % y un 14 % más altos, respectivamente, que en 2019.
“Los mercados de productos básicos están ayudando a estabilizar la economía mundial”, dijo Indermit Gill, economista en jefe y vicepresidente sénior de Economía del Desarrollo del Banco Mundial. “La caída de los precios de
la energía ha contribuido a la baja de la inflación mundial de los precios al consumidor. Pero este respiro no durará. Los Gobiernos deberían aprovechar para poner en orden sus finanzas, preparar sus economías para el desarrollo de la actividad empresarial y acelerar el comercio y la inversión”.
El excedente de petróleo a nivel mundial se incrementó
significativamente en 2025, y se prevé que el año próximo se ubique en un 65 %
por encima del pico más reciente, de 2020. La demanda de petróleo crece más
lentamente a medida que se estanca el consumo en China y se incrementa la
demanda de vehículos eléctricos e híbridos. Según las proyecciones, los precios
del petróleo crudo Brent caerán de un promedio de USD 68 en 2025 a USD 60 en 2026,
el valor más bajo de los últimos cinco años. En términos generales, los precios
de la energía bajarán un 12 % en 2025 y otro 10 % en 2026.
Los precios de los alimentos también están declinando, y se prevé que disminuyan un 6,1 % en 2025 y un 0,3 % en 2026. Los precios de la soja caen en 2025 debido a la producción récord y a las tensiones comerciales, pero se espera que se estabilicen en los próximos dos años. Por otra parte, según las previsiones, los precios del café y el cacao disminuirán
en 2026 a medida que mejoren las
condiciones de la oferta. Sin embargo, los fertilizantes aumentarán un 21 % en 2025,
como reflejo del incremento de los costos de los insumos y las restricciones
comerciales, y se atenuarán luego a un 5 % en 2026. Es probable que estas subas
erosionen aún más los márgenes de ganancia de los agricultores y generen
inquietudes sobre el rendimiento futuro de los cultivos.
Los metales preciosos, por su parte, alcanzaron máximos históricos en 2025, impulsados por la demanda de activos seguros y las continuas compras realizadas por los bancos centrales. Se prevé que el precio del oro, ampliamente considerado refugio seguro en tiempos de incertidumbre económica, aumentará un 42 % en 2025. Se proyecta además que suba otro
5 % el próximo año, con lo que
llegaría a casi el doble de su promedio entre 2015 y 2019. También se espera
que los precios de la plata alcancen un promedio anual récord en 2025, con un
aumento del 34% y un 8 % adicional en 2026.
Los productos básicos podrían caer más de lo esperado durante el período que abarca la proyección si el crecimiento mundial se mantiene en niveles bajos en un contexto de tensiones comerciales prolongadas e incertidumbre en las políticas. Si la producción petrolera de los miembros de la Organización de Países Exportadores de Petróleo ampliada
(OPEP+) excede lo esperado, el superávit podría incrementarse y ejercer una presión adicional a la baja sobre los precios de la energía. Las ventas de vehículos
eléctricos, que se espera que aumenten marcadamente para 2030, podrían provocar una disminución aún mayor en la demanda de petróleo.
Por el contrario, las tensiones geopolíticas y los conflictos podrían hacer subir los precios del petróleo e impulsar la
demanda de productos básicos considerados refugios seguros, como el oro y la plata. En el caso del petróleo, el impacto que tendría en el mercado la aplicación de sanciones adicionales también podría elevar los precios por encima de las previsiones. Las
condiciones meteorológicas extremas provocadas por un ciclo del fenómeno La Niña más intenso de lo previsto podrían afectar la producción agrícola y elevar la demanda de electricidad para calefacción y refrigeración, lo que intensificaría la presión sobre los precios de los alimentos y la energía. Mientras tanto, la rápida expansión de la inteligencia artificial
(IA) y la
creciente demanda de electricidad para el funcionamiento de los centros de
datos podrían hacer subir los precios de la energía y de los metales básicos
como el aluminio y el cobre, esenciales para la infraestructura de la IA.
“La baja en los precios del petróleo ofrece una oportunidad para que las economías en desarrollo impulsen reformas fiscales que promuevan el crecimiento y la creación de empleo”, afirmó Ayhan Kose, economista en jefe adjunto y director del Grupo de Perspectivas
del Banco Mundial. “La eliminación gradual de los costosos subsidios a los combustibles puede liberar recursos para invertir en infraestructura y capital humano, áreas que crean empleos y fortalecen la productividad a largo plazo. Tales reformas ayudarían a reorientar el gasto pasando del consumo a la inversión, lo que permitiría reconstruir el espacio fiscal y
respaldar al mismo tiempo una creación de empleo más duradera”. En la sección especial del informe se examina la historia de los acuerdos internacionales sobre productos básicos en el contexto de la volatilidad actual de los mercados. Se concluye que, si bien
muchas medidas adoptadas en el pasado —como los controles de inventario, los cupos de producción y las restricciones comerciales— ayudaron a estabilizar los precios de algunos productos en el corto plazo, pocas lograron resultados duraderos. El acuerdo internacional sobre productos básicos más perdurable, la OPEP, ha tenido dificultades para mantener su influencia en el mercado, especialmente cuando suben los precios, porque esto tiende a
atraer a nuevos competidores. En lugar de utilizar esquemas de control de precios, en el informe se recomienda a los países impulsar una producción más diversa y eficiente, invertir en tecnología e innovación, lograr mayor transparencia en los datos y promover la fijación de precios basada en el mercado para generar resiliencia a largo plazo frente a la volatilidad. Fotos de Internet. Washington, octubre de 2025.





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