MOMENTOS LLENOS DE EMOCIONES DE MADRE E HIJA
reconocimiento, por su aporte a las letras del Caribe Colombiano desde la poetica. Ese momento lo vivió y nos lo transmitió a todos los que estábamos en el escenario, la poeta, Gloria Bettin Morales, una de las hijas de la escritora, Carmen Cecilia Morales, quien
en esta oportunidad recibió el Oro de Guaca como homenaje a su trabajo
constante y siempre presente apoyando y aportando sus energías al evento de su
pueblo, Chinú. Les dejo las líneas que escribió la joven Gloria y que fue leída
por el presentador del certamen porque la emoción y los nervios del momento no
le permitió que ella misma lo hiciera.
CARMEN CECILIA
MORALES, UNA VOZ QUE ATRAVIESA FRONTERAS
Por: Gloria
Bettín Morales. Desde su
nombre se percibe la esencia de la poesía: Carmen, viene del latín y significa poema,
canción, verso; lo cual muestra una connotación artística y lírica. La conozco
más que nadie, porque estuve en su vientre, fue el primer rostro que vi cuando
llegué al mundo y me recibió heredándome el don de la poesía.
Carmen Cecilia Morales González
nació en Chinú, en el mes de noviembre, durante su gestación mi abuela me contó
que observó un eclipse de luna y por eso nació con un lunar negro que le cubría
la mitad del rostro. La partera, llamada Cielo, la consoló diciéndole: Así como
la luna, recuperará su luz dentro de pocos días. Ella, mucho tiempo después convirtió esta
historia en un cuento llamado Cuando la luna entra por el cordón umbilical.
Es licenciada
en Español y Literatura de la Universidad de Antioquia, especialista en
Administración de la Informática Educativa de la Universidad de Santander y labora
como docente de lengua castellana en Chinú. Tiene
formación en Periodismo, Medios sonoros y Audiovisuales. Es poeta, narradora, docente, gestora
cultural y conferencista, miembro del grupo literario El Bocachico Letrado,
del grupo literario Volverán las oscuras golondrinas y de la Corporación
Encuentro Nacional de Declamadores de Chinú.
Inició su escritura desde la niñez; demostrando otros talentos como la declamación y la música. La primera publicación que realizó fue un cuento en el periódico de la Normal de Sahagún donde estudió su bachillerato. Posteriormente sus poemas trascendieron a través de la revista del Encuentro de
Declamadores y otras revistas. En uno de tantos eventos a los que fue invitada, Carmen Cecilia conoció al escritor argentino Daniel Martínez, quien le pidió sus poemas y la sorprendió publicándole un libro en la Editorial Masmédula, de la Universidad de La Plata, Argentina: “Agujas contra el tiempo” en el año 2014, con el cual ganó un título que mereció el
reconocimiento del Encuentro de Declamadores como “Primera Mujer Chinuana en publicar un libro de poemas”. En septiembre del 2015 publicó su segundo poemario “La danza de los dedos” un libro artesanal de la colección “Poetas en cueros”, título escogido por el maestro Fernando Soto Aparicio, el cual
debió apreciarla mucho, porque recuerdo que le envío una caja con cincuenta libros autografiados para los niños y jóvenes de Chinú. Según la editora Libia Chacón Núñez, La danza de los dedos es poesía policromática, sensual, y gestual donde se conjuga el amor, la vida, y el erotismo, con un manejo impecable del lenguaje y de las imágenes retóricas. En el año 2016 publicó el libro de cuentos Cuando la luna entra por el cordón umbilical y en noviembre del 2018 el
poemario Rituales. El escritor Pedro Péglez González, de la Habana afirma: la
poesía de Carmen Cecilia Morales González, sigue siendo un caudal de sosegadas
turbulencias que corren a diluirse en las traslúcidas corrientes del río Sinú
(¿Qué luna estará adorándote/ cuando merodeas por las espumas del río/ y posas
tus ojos/ sobre los lirios blancos?), alimentadas como ella misma agua-mujer
que escribe versos como las fértiles lágrimas de la princesa Onomá.
Leer los
versos de Carmen Cecilia Morales es como ir a un cielo luminoso sobre las alas
de una mujer pájaro y añorar el regreso donde la sutileza aunada a la fuerza
expresiva de sus imágenes hace de ella una de las voces más representativas de
la poesía de vanguardia, siendo sus textos un referente de las letras del
Caribe colombiano, lo cual puedo afirmar al encontrar en la web, que sus textos
han sido objeto de estudio y lectura en escuelas, talleres y universidades.
Uno de los aspectos que me llama la atención en su arte de narrar es que atrapa al lector desde el inicio de la historia, llevándolo a finales asombrosos. Esta opinión coincide con las palabras del periodista
Ricardo Rodríguez Vives: A lo largo del libro, el lector acompaña a los protagonistas de los relatos en sus quehaceres diarios, comparte el tedio de su rutina, atiende a sus pensamientos y reflexiones, y también se absorbe en esa historia dramática, con
ribetes de
tragedia y final sedante de Candelaria, o llega a sentir la perplejidad y la
mente en blanco del protagonista de El regreso. Pero, ante todo, es testigo de
una delicada y sutil perspectiva femenina ante temas mayormente universales.
Por ejemplo, en estos relatos, los personajes masculinos fracasan en su postura
de “macho más macho” y terminan vencidos ante la sagacidad femenina.
Carmen Cecilia ha sido invitada a eventos nacionales e internacionales, recibiendo reconocimientos, menciones y homenajes. Sus textos se han publicado en diversos medios tales como revistas, páginas web, periódicos y prestigiosas antologías. Considero que este homenaje del Encuentro de
Declamadores y Poetas de Chinú será entregado a una mujer que se ha convertido en mi referente literario y su fuerza y tenacidad es un ejemplo a seguir. Finalizo este texto con un poema que escribí para ella: Mis manos de fuego/encienden farolas celestes/ para iluminar el camino/ cuando escapas del olimpo. / Eres poema sembrado por los dioses/ mujer entre el árbol de plata/ donde nacen liras. / Eres hija del sol que arrulla eclipses/ y tu boca tiñe mis mejillas/ bajo la luz del beso.



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